PRIS-Lab de la UCR realiza investigación robótica de alto nivel en el país

Publicado: 2015-05-20

 

 

Este robot del PRIS-Lab es capaz de reconocer caras, sonidos e interactuar con personas. Posee parlantes y sensores de obstáculos para facilitar su desplazamiento.

Foto: Pablo Mora / Rectoría.

Lograr que los robots reaccionen y perciban su entorno, como lo hacen los seres humanos, parecería una idea de una novela o de una película de ciencia ficción. Pero para el PRIS-Lab (Laboratorio de Investigaciones en Reconocimiento de Patrones y Sistemas Inteligentes, por sus siglas en inglés), de la Escuela de Ingeniería Eléctrica de la Universidad de Costa Rica (UCR), este sueño está en vías de ser realidad en un futuro cercano.

Cuando el coordinador del PRIS-Lab, el profesor Francisco Siles, fue a Múnich (Alemania) en el 2006, para sacar su doctorado en robótica, tuvo contacto con un proyecto de investigación de robots que jugaban fútbol. Esto le despertó su interés en profundizar en las capacidades que podían tener este tipo de máquinas para reconocer el balón, la cancha, las líneas y los oponentes, y darles usos más civiles: por ejemplo, enviarlos a zonas de desastres para localizar víctimas y evitar poner en riesgo otras vidas humanas.

Fue en el 2012 cuando este investigador tuvo la idea de crear el PRIS-Lab al regresar al país. Desde entonces, empezó a trabajar con el reconocimiento de patrones, como la identificación de rostros en fotografías por computadoras para validar documentos de identidad. La captura de un movimiento tridimensional para reconocer un desplazamiento particular de un deportista o un bailarín, mediante un modelo matemático, ha sido parte de las habilidades que sus máquinas desarrollaron.

Por otra parte, los “sistemas inteligentes” consisten en un software para emular el comportamiento humano. “El programa debe ser capaz de memorizar cosas y aprender de ellas para desempeñarse mejor en el mundo real. Cuando mezclamos los sistemas inteligentes con el reconocimiento de patrones, podemos analizar desde datos genómicos de cáncer para predecir la quimio-sensibilidad a ciertas drogas, hasta cómo mejorar el desempeño de deportistas y el control de los robots para que puedan jugar fútbol con movimientos similares al equipo del FC Bayern, de Alemania”, amplió Siles.

Se espera que los robots faciliten las tareas que hoy desarrollamos las personas. Por ejemplo, lograr que las máquinas “predigan” el movimiento que realizará un ser humano en una tarea específica y le ayuden pasándole algún instrumento de manera intuitiva, como lo hace el asistente de una sala de operaciones con el médico cirujano.

“El robot va a interactuar con nosotros. Si logramos que se comporten como humanos, será más sencillo resolver problemas. Cuando un robot aprende una tarea, no la olvida, no se cansa… permite lograr una mayor productividad en colaboración con el humano. No creo que nos desplace ni nos reemplace, porque nosotros tenemos la parte creativa”, subrayó.

“Dentro de unos 15 años podríamos estar interactuando con ellos de una forma mucho más natural. Ya hay psicoterapeutas que llevan robots pequeños a sus sesiones con niños con autismo. Tenemos un proyecto en la Escuela Centeno Güell que trabaja en ese sentido. Además, los avances mundiales de la robótica la hacen ver como una nueva revolución industrial. Queremos que Costa Rica se integre a ella y podamos vender esta tecnología a otros países. No es costoso y podría ser un salto a otro sector económico innovador”, concluyó Siles.

Actualmente, en el PRIS-Lab trabajan 42 personas, entre estudiantes de grado y postgrado y provenientes de diferentes unidades, como computación e informática, otras escuelas de ingeniería, biología, microbiología, terapia física y arquitectura, lo cual además crea una sinergia en la que sus integrantes no solo colaboran, sino que aprenden entre sí para abordar problemas complejos.

Pablo Mora Vargas
Periodista, Rectoría
pablo.moravargas@ucr.ac.cr

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UCR Rectoría